Consume la cantidad necesaria de sal y no lo consumas en exceso

El cloruro de sodio (sal) forma parte importante en la regulación de los líquidos del organismo y en el proceso de transmisión nerviosa.


En los últimos años, la población ha aumentado excesivamente su consumo, afectando la presión arterial. El mecanismo de la sed es regulado por el hipotálamo para mantener un equilibrio hídrico en el cuerpo. Por otra parte, los riñones se encargan de excretar el sodio y en conjunto, el hipotálamo y los riñones son órganos encargados de mantener la concentración salina en la sangre.


Si la ingesta de sodio es excesiva, inmediatamente, los riñones incrementan la excreción de sodio hasta restablecer el equilibrio, por lo contrario, si baja la concentración de sodio por diarrea, vómitos o fiebre, los riñones proceden rápidamente a retener sodio. Aparte de esta función homeostática del sodio, también es importante en la génesis de estímulos eléctricos que regulan el funcionamiento del organismo y si hay carencia de sodio en la sangre (hiponatremia), puede haber signos clínicos como desorientación, letargo, apatía, debilidad muscular y en casos graves, alteraciones visuales, convulsiones, coma e incluso la muerte.


Actualmente, el consumo de este mineral es excesivo. Al igual que la adicción a las drogas, mientras más se consume, más se incrementa su dependencia, llegando los receptores de sal de la lengua a desensibilizarse, hasta percibir que los alimentos desalados parezcan insípidos. Hoy en día, la mayoría de dietas contienen gran cantidad de sal y no se trata solo de carnes curadas. También alimentos comunes como pan, cereales de desayuno, quesos, sopas en polvo, salsas, galletas, bebidas y otros, contienen gran cantidad de sodio que ha sido añadido durante su procesamiento. Además, la sal de mesa, el bicarbonato de sodio, alimentos procesados que contienen glutamato monosódico y otros aditivos alimenticios, tales como fosfato de sodio, carbonato de sodio y benzoato de sodio también suman sodio en nuestra alimentación.


La industria alimentaria añade sal para alargar la vida media de un alimento, mejorar su sabor y aumentar el volumen, su textura, olor y apariencia. Las personas que habitualmente consumen más de medio gramo de sal cada día, probablemente estén dificultando la homeostasis renal, reteniendo más agua, para así mantener constante la concentración de sodio en la sangre. Un exceso de líquido se traduce en un aumento de la presión arterial.


Enfermedades Cardiovasculares.


Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de morbi-mortalidad en Latinoamérica.

La ingesta excesiva de sodio constituye uno de los principales factores de riesgo para estas enfermedades. Diversos estudios han documentado efectos positivos de la disminución del consumo de sodio sobre los niveles de presión arterial, aparición de enfermedades cardiovasculares, riesgo de infarto y mortalidad a nivel poblacional.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó recientemente una ingesta de sodio menor a 2 g/d (5 g de sal/d) en adultos.

En Latinoamérica se ha trabajado, principalmente, en la disminución del contenido de sodio de alimentos procesados. Sin embargo, es fundamental incentivar a la población para fortalecer las prácticas alimentarias y culinarias saludables que incluya una reducción constante de la ingesta de sodio en la alimentación, así como enseñar y educar en la lectura de etiquetas nutricionales para reconocer productos elevados en sodio y reducir su consumo.


Fuente: Lic. Angélica Reyes, Nutricionista en Hospital Las Américas.


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